Y SI DIOS ME DIJIERA “HOY”

Esta semana visite en el Hospital a una persona muy especial, al verlo tuve muchos sentimientos encontrados, sentí ternura, sentí dolor, sentí la urgencia de clamar por un milagro. Llore pensando en su familia y en el dolor que tal vez el esta sufriendo. ¿Qué pensamientos atravesaran por su mente? ¿Qué temores lo invadirán? ¿Tendrá paz? ¿Sentirá tristeza o desespero? Y luego recordé: 1Pd.1: 24  “Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae, mas la Palabra del Señor permanece para siempre.”

Dios nos habla de lo frágil y transitoria que es la vida en este mundo. La compara con una flor, un día está en todo su esplendor, y al día siguiente se seca y perece.

Pensé pudiera ser yo la que estuviera ahí, y si fuera yo, acaso estaría lista para decir adiós, y no me refiero a la seguridad de ir al cielo con Jesús, sino a haber hecho todo lo que tenia que haber hecho, haber amado lo suficiente, haber dado lo suficiente, haber sonreído lo suficiente, haber servido a Dios lo suficiente, haber convivido con mi familia lo suficiente. Y si Dios me dijera “HOY”, ¿podría decirle a Dios espérame tantito?

Solo puedo decir “Gracias Señor por la vida, por la salud, por el tiempo, por la familia, por los amigos, por los enemigos, por el frio, por el fastidio de la vida, por la alegría de la vida, por el trabajo”

Dios nos advierte que nuestra vida es fugaz, pero nuestra historia no se acaba con la muerte, esto es solo el principio, “Cielos Nuevos y Tierra Nueva” “Dulces brazos de nuestro Señor recibiéndonos” “Morada Nueva” “Dios enjugara toda lagrima de nuestros ojos” “No habrá mas enfermedad ni dolor”.

En este camino sin retorno por donde todos caminamos, la pregunta surge: ¿A tu lado va Jesús dirigiendo tus pasos hacia la eternidad? ¿O vas caminando solo buscando el camino sin encontrarlo? ¿Has cumplido el propósito de Dios para tu vida?.

Cuan importante es prepararnos para esa eternidad que se acerca inexorablemente. ¿Hemos arreglado nuestras cuentas con el Señor? En cualquier momento, sin previo aviso, partiremos a ese viaje sin retorno. Te invito a leer el Salmo 90:1-12.

En Isaías 1:18 dice:   “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; y si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.

Escucha con atención la oferta de salvación, y arrepiéntete en tu corazón. Valora lo que merece valor y vive la vida como si Dios te fuera a decir “HOY”.

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