Lava Tus Calcetines

En una ocasión, había un hombre trabajando en una compañía y ya estaba apunto de acabar su turno de trabajo. Entonces su jefe se acerca y le pide que antes de irse limpie su máquina de trabajo. Aquel hombre obedeció y la limpió. A decir verdad, la dejó reluciente. Entonces el jefe llegó y miró como brillaba de lo limpia que había quedado. Entonces el jefe se dobló a mirar la máquina por debajo….¡estaba sucia! El jefe se levanta y le dice: “Olvidaste limpiar la parte de abajo”, a lo que el empleado le responde: “pero, ¿para qué? Esta parte ni siquiera se ve, nadie lo va a notar”. El jefe lo mira, se queda pensando y le dice: “cuanto tu te bañas, ¿te pones ropa limpia o sucia?”
“Obviamente limpia”-responde el empleado.
¿Y los calcetines?-pregunta el jefe
Limpios también-dice el empleado algo confundido.

¿Pero para qué? Eso ni siquiera se ve, nadie lo va a notar….

Esta historia de la vida real la escuche hace años, cuando aún no conocía al Señor, y se quedó grabada en mi mente. El empleado era mi padre mientras trabajaba en una fábrica y el me contó su experiencia de aquel dia. Una vez conocí al Señor esta historia se hizo más viva en mi vida, porque así mismo es la vida espiritual de muchas personas, vida en la cual muchas veces he caído, vida a la cual no quiero regresar. Me explicó.

Los cristianos, sin darnos cuenta, muchas veces nos conformamos con ser usados y no aprobados. Queremos reflejar una apariencia reluciente en una plataforma, o frente a las personas que nos rodean, y que Dios nos use. Pero no estamos dispuestos a cambiar y limpiar unas areas que están mal en nuestra vida que no se ven a simple vista, pero que Dios conoce en nuestra intimidad. “Nadie lo nota”, pensamos, y caemos en el juego de ser como el burro que Dios usó en la Biblia para hablarle al profeta. Pero al no estar dispuestos a pagar el precio, no estamos siendo aprobados por El Señor. Seguimos siendo usados, pero seguimos siendo burros.

Así como el jefe de mi papá no aprobó su trabajo y lo hizo quedarse tiempo extra para limpiar la parte de abajo de la máquina. De igual forma Dios nos mira, en su misericordia nos sigue usando, pero nos pide que invirtamos tiempo para arreglar aquello que sigue mal, y que impide su aprobación. No nos enfoquemos en aparentar lo que no somos o lo que aún no tenemos. No solo busquemos vernos limpios e íntegros en nuestro exterior. Lavemos aquello que nadie ve, lavemos nuestros calcetines. Y prepárate para que Dios te use como nunca antes, no solo por su misericordia, sino porque haz sido marcado con el sello de su aprobación. La gente podra aplaudirte, o “admirar” tu familia o tu matrimonio, o tu ministerio. Pero pregúntate si Dios lo aplaude, pregúntate si Dios admira lo que ocurre a puerta cerrada.

“Cuando nadie me ve en la intimidad,
donde no puedo hablar más que la verdad.
Donde no hay apariencias,
donde al descubierto queda mi corazón.
Allí soy sincero, 
allí mi apariencia de piedad se va.
Allí es tu Gracia lo que cuenta, 
tu Perdón lo que sustenta
para estar de pie.
Y no podría dar la cara

si no fuera porque estoy

revestido de la Gracia y la Justicia del Señor.
Si me vieran tal cual soy se enterarían que es Jesús,
lo que han visto reflejado en mí tan solo fue su Luz.
Y es por tu Gracia y tu Perdón,
que podemos ser llamados

instrumento de tu Amor.
Y es por tu Gracia y tu Perdón,
mi justicia queda lejos

de tu Perfección.”

(Letra Jesus Adrian Romero)

Fuente imagen: http://www.quo.es/ser-humano/los-calcetines

share

Nacida en Puerto Rico, es lider de adoracion de la Congregacion Hispana de Ichurch. Posee un bachillerato en Educacion Musical. Casada hace un año, esta en espera, junto a su esposo Joel, de su primer hijo. Su pasion es la musica y la composicion. El anhelo mayor de su corazon es que todo lo que escriba toque, transforme e inspire a las personas a acercarse a Dios.

Comments

  1. “Thanks for the article post.Really thank you! Really Great.”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *