La Vida Desenfrenada de Salomon

Al pensar en la palabra desenfrenada pienso en un carro que va a toda velocidad sin frenos, el que va en el carro al principio se siente libre, poderoso, superior, la adrenalina corre por su cuerpo y eso le da cierto bienestar, la calle es recta y logra rebasar y tener control del carro, pero pronto sentirá un cierto temor al empezar a pasar por alguna curva o pendiente hasta que un grito aterrador nos indique que ha perdido el control…….. y lo siguiente ya será historia.

Así fue la vida de Salomón, como todo aprendiz de manejo, Salomón se hizo el propósito de cumplir con todas las normas establecidas por Dios, pidió hasta sabiduría para no equivocarse, en realidad en su corazón había un propósito sincero de cumplir  su reinado con éxito.

Pero ¿qué pasa cuando nos sentimos seguros al realizar una tarea? ¿Qué pasa cuando nos sentimos capaces? Muchos presumimos de nuestra capacidad y queremos demostrarla, es ahí donde empieza nuestra carrera desenfrenada hacia un fin incierto.

Salomón fue escogido por Dios, escuchado por Dios, ungido, Dios lo amaba, Dios puso su mano sobre el capacitándolo, Dios lo bendijo en grande manera y siempre fue fiel para con Salomón.

En los siguientes versículos vemos el corazón de Salomón:

 

16 Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia.

17 Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu.

18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

Creo que Salomón perdió el enfoque, lo que Dios le había dado le abría la puerta a un mundo mágico para el, adoro la creación en lugar de al creador, su corazón se sintió poderoso con el conocimiento, pero ahí empezó su desenfreno, ¡DEJO DE MIRAR A DIOS!,  y se enfoco en su capacidad, probo todo, experimento todo, para el no fue difícil adorar otros dioses porque había ya desde hace tiempo sacado a Dios de su vida.

Y que triste termino su vida, diciendo que nada vale, nada satisface, solo la presencia de Dios es el gran tesoro, la sabiduría verdadera es temer a Dios y apartarse del mal.

Cuando llegue el fin de tu vida nada te llevaras, ¿porque entonces vives por aquellas cosas que perecen y no satisfacen?.

Pon un freno a tu vida, aun estas a tiempo, y ve por la senda correcta que Jesús esta ahí esperando por ti.

Prov.23:26 Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.

~Minerva Montalvo~

 

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