DE OIDAS TE HABIA OIDO………

La Biblia está llena de emocionantes historias que van desde el amor hasta la guerra. Todas ellas encierran incalculables y valiosas enseñanzas que nos ayudan tanto en la toma de decisiones como en fomentar nuestra relación con Dios y mucho más. Hoy quiero compartir contigo una de las que ha sido de gran bendición a mi vida, esta es la historia de Job.

 

Empezare por decirte que Job era un hombre bendecido por Dios, lo tenía todo, no carecía de nada. Tenía una relación con Dios, riquezas, una hermosa familia a la cual amaba con todo su corazón y que era de suma importancia para él. El bienestar de su familia era lo primordial para él, era un buen esposo, amigo, padre y un excelente cristiano.  Pero un día lo perdió todo, hijos, riqueza, salud todo le fue arrebatado y lo único que le quedo fue una esposa que lo incitaba a maldecir a Dios y unos amigos que lo juzgaban.

 

De seguro ya conoces su impactante final. Dios le devuelve el doble de todo lo que había perdido y esto es maravilloso. Pero no fue esto lo que más me impacto sino su declaración final y te diré porque.  Al inicio de la historia dice: Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.  Como vemos Dios mismo dice que Job era un hombre recto, siendo así, entendemos que tenía una excelente relación con Dios y que le amaba con todo su corazón. Una relación que podríamos decir que no le hace falta nada, que es perfecta.

 

¡Perfecta! Era así como Job veía su relación con Dios.  De hecho Dios mismo amaba  y se regocijaba en la relación que tenían. ¿Como lo se? Por lo que Dios dijo de el, {Job 1:8} No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. Ambos amaban y se regocijaban en su relación,  pero al final de la historia Job se da cuenta de que a su relación con Dios le faltaba mucho, que no era tan perfecta como él pensaba y que había muchas cosas que no conocía de Dios. He aquí su declaración:

Yo conozco que todo lo puedes,
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.

¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.

De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.

 

 

 

Me impacto cuando él dijo: De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Ante esta expresión tanto tu como yo podemos preguntarnos: ¿Qué más podría hacer este hombre para vivir una vida agradable a Dios? , cuando  Dios mismo dijo de él que era un hombre recto y perfecto.   No solo me impacta la declaración  de Job sino que también lo hace el hecho de que cuando la hace aún se encontraba en medio de tan triste y difícil situación.  Job había sufrido mucho sin embargo su mayor preocupación era su relación con Dios, tanto que su petición no fue que le fuese restituido lo perdido sino que su relación fuese fortalecida; sediento de conocer más a Dios le dice: Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.  Esta es mi parte favorita de la historia; es la parte que más impacto mi vida e hizo que también mi corazón se hiciese eco de tan hermosa y valiosa declaración. Al igual que Job declaro:

 

 

 

Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.

De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.

 Escudriña tu relación con Dios y no te conformes con lo que actualmente tienes..

 

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Nació en Puerto Rico y actualmente reside en North Carolina. Esta casada con Alberto Reyes hace 27 años, tiene 4 hijos quienes aman y sirven a Dios. Ama la lectura y su mayor anhelo es que a través de sus escritos las vidas sean tocadas y guiadas a fortalecer su relación con Dios y con quienes le rodean.

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