ADULTA CON UN CORAZÓN DE NIÑA

El profetas Jeremías fue llamado el profeta llorón. Dios le dio una sensibilidad muy grande para  poder darse cuenta de lo que había en el corazón de Dios y en el corazón de su pueblo. El fue un medio entre Dios y el pueblo.

Su ministerio o tarea se desarrollo en un tiempo  de caos, cuando el Rey Josías descubrió la palabra de Dios y mando que la leyeran, se dio cuenta que su pueblo estaba haciendo cosas muy desagradables a la vista de Dios y que peores cosas aparte de la opresión que ya vivian por los Asirios y Egipcios, vendrían si no se arrepentían.

Esta gran reforma espiritual empezó, pero no duro mucho tiempo ya que Josías fue muerto cuando peleaba en contra del rey de Egipto.  Sus sucesores y el pueblo continuaron haciendo el mal y apartándose de Dios.

Jeremías fue una voz que se levanto para advertirles y hacerles un llamado, Dios lo hizo sensible porque su mensaje iría directo al corazón de las personas, y el mensaje venia directo del corazón de Dios.

Jeremías lloraba y lloraba al ver la dureza del pueblo, y al ver el amor de Dios.

Su mensaje fue a convertirse de corazón a Dios no solo de formalismos, su voz fue un llamado insistente al arrepentimiento y a volverse a Dios, a reconocer la soberanía de Dios, ciertamente Dios los podría librar no importara cuan potente fuera el pueblo enemigo, y por ultimo Dios podía arrancar y destruir pero también podía edificar y plantar y que Dios es soberano.

Esto me hace pensar en nosotras como mujeres, creo que Dios nos dio una sensibilidad alta para darnos cuenta del corazón de los que nos rodean y también nos dio una sensibilidad alta para sentir el palpitar de Dios.

Esta sensibilidad conlleva una grande responsabilidad, debemos ser intercesoras ante Dios por aquellos que lo necesitan, debemos alzar nuestra voz para llamar al arrepentimiento y conversión y debemos llorar y llorar por aquellos que no pueden llorar.

Debemos tener un corazón de niña en un cuerpo de adulta, y que aunque critiquen tu inocencia, sensibilidad, lagrimas, bondad, fe, etc. Tu puedas callar esas voces y escuchar la voz de Dios que se complace con tu corazón.

Podremos perderlo todo, pero no perdamos el corazón porque de el mana la vida.

~Minerva Montalvo~

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